De la deuda barata y abundante a la deuda selectiva y bien documentada: lo que realmente cambió en la caja de herramientas de financiamiento
Por: Andrés Moreno / Andrés Uribe Fecha: Julio 2026
RESUMEN EJECUTIVO
En diciembre de 2025 analizamos el dilema estructural entre deuda y capital privado para las empresas familiares latinoamericanas. Siete meses después, ese dilema ya no se resuelve en el vacío: se resuelve dentro de un mercado de private credit que ha entrado en lo que los gestores globales llaman un “reseteo favorable al prestamista” (lender-friendly reset). Los spreads se ampliaron, los covenants se endurecieron y los gestores con dry powder disponible pueden, por primera vez en varios años, elegir a qué créditos financiar en lugar de competir agresivamente por cada mandato.
Para los banqueros de inversión que estructuran transacciones en la región Andina y el Caribe, esto no es una nota macro distante: es el factor que hoy determina si una operación se cierra con unitranche, mezzanine, deuda sindicada tradicional o una combinación híbrida con PIK toggle (cláusula de deuda que permite al prestatario elegir periodo a periodo si paga los intereses en efectivo o los acumula al capital de la deuda a una tasa mayor).
CONTEXTO MACROFINANCIERO Y DEL ENTORNO DE COSTO DE CAPITAL
A nivel global, el dry powder de mercados privados —private equity, venture capital, deuda privada y activos reales— se ubicaba en aproximadamente USD 2,5 billones al inicio de 2026. Una porción significativa de ese capital proviene de vintages 2022-2023, lo que obliga a los gestores a desplegarlo antes de que expiren sus períodos de inversión o a devolverlo a los inversionistas limitados (LPs). Ese reloj de despliegue —no la macroeconomía por sí sola— es hoy uno de los principales drivers de actividad transaccional.
Al mismo tiempo, el mercado de crédito privado enfrenta su prueba más exigente desde la crisis financiera de 2008: los diez fondos especializados más grandes en el mercado buscan captar de forma colectiva cerca de USD 35.000 millones, evidenciando demanda sostenida por estrategias de nicho, pero también mayor escrutinio sobre la calidad crediticia subyacente ante el aumento de actividad PIK y redenciones en ciertos vehículos no listados.
En América Latina, el crédito privado y el venture debt siguen siendo una clase de activo relativamente joven frente a Estados Unidos, pero con una trayectoria de crecimiento estructural: el financiamiento de venture debt y crédito privado en la región alcanzó un máximo histórico de USD 1.300 millones en 2022, impulsado precisamente por el mismo fenómeno que documentamos en nuestro análisis de abril: la contracción del crédito bancario corporativo estructurado, particularmente en el segmento mid-market.
ANÁLISIS SECTORIAL Y ESTRUCTURAS FINANCIERAS DE EJECUCIÓN
La pregunta relevante para 2026 ya no es “¿deuda o equity?”, sino “¿qué instrumento dentro del stack de capital?”. Tres estructuras dominan las conversaciones de comité de inversión en la región:
Tabla 1 — Comparativo de instrumentos de deuda privada para M&A mid-market
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Instrumento |
Posición en el stack |
Retorno anualizado de referencia |
Caso de uso típico en LATAM |
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Direct lending senior |
Primera posición, garantizado |
~9,0% |
Financiamiento de adquisición para empresas con flujo de caja predecible |
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Unitranche |
Combina senior + subordinada en un solo tramo |
Spread superior a senior puro, documentación simplificada |
LBOs mid-market donde se busca certeza de ejecución y un solo prestamista de referencia |
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Mezzanine (con equity kicker) |
Subordinada, junior a la deuda senior |
~11,4% |
Financiamiento de brecha (gap financing) en sucesiones familiares o carve-outs |
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PIK toggle |
Puede capitalizarse en lugar de pagarse en efectivo |
Variable según estructura |
Empresas con flujo de caja estacional o en fase de reestructuración de capital de trabajo |
El unitranche ha ganado terreno específicamente en transacciones de private equity mid-market porque resuelve un problema de ejecución, no solo de costo: al consolidar la deuda senior y subordinada en un único acreedor, elimina la necesidad de negociar acuerdos entre acreedores (intercreditor agreements) complejos, lo cual acelera el cierre en procesos competitivos donde la certeza de ejecución (certainty of close) pesa tanto como el precio.
El mezzanine, con su retorno de referencia de 11,4% anualizado —significativamente superior al 9,0% del direct lending senior— se ha posicionado como la herramienta natural para financiar la brecha entre lo que un fundador familiar espera recibir y lo que la estructura senior puede soportar sin comprometer los covenants de apalancamiento. El equity kicker (opción de conversión o warrants) permite al prestamista participar del upside sin desplazar el control operativo, un punto sensible en transacciones familiares donde la familia vendedora suele retener una porción minoritaria del capital.
El PIK toggle, por su parte, se ha vuelto más relevante —y más escrutado— en 2026. Permite a la compañía diferir el pago de intereses en efectivo capitalizándolos al principal, lo cual es valioso en sectores con flujo de caja estacional (agroindustria, turismo) pero que exige, del lado del prestamista, un análisis de solvencia mucho más riguroso: el propio mercado global identifica la actividad PIK como una de las señales que está generando mayor selectividad entre los gestores de crédito privado.
CONCLUSIONES ESTRATÉGICAS Y PROYECCIONES
- La estructura de capital dejó de ser una decisión binaria. El stack óptimo en 2026 combina, cada vez con mayor frecuencia, tramos senior, unitranche y mezzanine dentro de una misma transacción, diseñados específicamente para el perfil de flujo de caja del target —no para replicar una plantilla estándar.
- El costo del capital subió, pero la certeza de ejecución también se volvió más cara de conseguir. Los spreads más amplios y los covenants más estrictos no son solo un costo: son el precio de acceder a capital disponible en un mercado donde la banca tradicional sigue restringida en el segmento mid-market.
- La selectividad del prestamista beneficia a los estructuradores sofisticados. En un entorno donde los gestores de crédito privado pueden elegir a qué operaciones entrar, los sponsors y asesores que llegan con documentación robusta, proyecciones de flujo de caja defendibles y estructuras de gobierno corporativo claras (particularmente relevante en el contexto de transacciones familiares) obtienen condiciones sustancialmente mejores que el promedio del mercado.
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES RECOMENDADAS
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- Lord Abbett. “2026 Midyear Investment Outlook: Private Credit’s Lender-Friendly Reset.” lordabbett.com, junio 2026.
- “Global Dry Powder Levels 2026: PE, VC & Private Credit.” eqvista.com, julio 2026.
- P. Morgan Private Bank Latin America. “Private Credit Under the Microscope – Separating Headlines from Fundamentals.” privatebank.jpmorgan.com, marzo 2026.
- With Intelligence. “Private Credit Outlook 2026: Market Faces First Big Test.” withintelligence.com, julio 2026.
- Cascade Debt. “Most Active Private Credit Investors in LATAM.” cascadedebt.com.
- Latin Counsel. “M&A – Perspectivas para las Américas — Edición 2026.” latincounsel.com, mayo 2026.
- TTR Data, Datasite & Aon. “Informe trimestral sobre el mercado transaccional latinoamericano — 2T26.” blog.ttrdata.com, julio 2026.
